miércoles, 21 de mayo de 2014

Despedida Puneña

En puertas del Alto Puno
tu no mas sabes como lloré
al despedirme
como sangraba mi corazón,
¡Ay!, mi palomita,
como sangraba mi corazón.

Con un puñal en la mano
quien te ha obligado que me quieras
ni tampoco nadie ha forzado tu voluntad
¡Ay!, mi palomita,
nadie ha forzado tu voluntad.

Contenta de tus maldades
cuando me miras, ríes de mí,
reo soy,
por el delito de quererte
¡Ay!, mi palomita,
por el delito de quererte.

D.R.

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